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Qué no dejar dentro del coche cuando lo aparcas varios días en el aeropuerto

28-09-2026

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Hay una lista mental de cosas que revisar antes de irte de vacaciones: el pasaporte, el billete, el cargador del móvil o comprobar que no has dejado nada descongelando que pueda convertirse en una desagradable sorpresa al volver a casa. Lo que no todo el mundo incluye es revisar lo que queda dentro del coche antes de dejarlo aparcado varios días. Y es un error. No uno catastrófico, pero sí de los que te acompañan hasta la tumbona: entre cóctel y cóctel, empiezas a pensar (con miedo) si te dejaste esa chocolatina encima de la tapicería del coche.

Por qué un coche estacionado varios días no es un lugar neutro

Un espacio cerrado bajo el sol puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del exterior: según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el interior de un vehículo estacionado al sol puede superar los 70 °C en verano, incluso cuando fuera hay solo 30 °C. Y, obviamente, esto tiene consecuencias sobre determinados objetos. Muy especialmente los electrónicos. Además, el calor no se reparte igual por todo el habitáculo: el salpicadero y la bandeja bajo el parabrisas reciben radiación durante horas, mientras que el maletero o el suelo bajo los asientos quedan algo más protegidos. El matiz tiene una consecuencia muy práctica: si algo debe quedarse dentro, no da igual dónde lo dejes.

En un coche estacionado en la vía pública también existe otro riesgo: que un objeto visible llame la atención de quien busca una oportunidad. En aparca&go, sin embargo, contamos con vigilancia las 24 horas y control de accesos en nuestros parkings. Por eso, aunque siempre recomendamos retirar los objetos de valor, en este artículo vamos a centrarnos en el enemigo que ni las cámaras pueden detener: el calor.

Objetos que pueden dañarse o volverse peligrosos con el calor

Baterías externas y dispositivos electrónicos

Power banks, auriculares inalámbricos, tabletas, ordenadores portátiles, vapeadores y altavoces portátiles contienen baterías de litio. Las temperaturas elevadas aceleran su degradación y, si una batería está dañada o se expone a calor extremo, aumenta el riesgo de sobrecalentamiento, fuga o incendio.

Medicamentos, alimentos y otros productos sensibles

La mayoría de los medicamentos deben conservarse a temperatura ambiente o por debajo de 25 °C. Esto no es compatible con el interior de un coche aparcado al sol en pleno agosto. En este sentido, el calor puede alterar la composición de esos antihistamínicos o esos suplementos vitamínicos que dejaste olvidados en la guantera, aunque a simple vista parezcan intactos.

Con los alimentos ocurre algo parecido. Los caramelos y los chicles de emergencia o esa chocolatina que lleva meses esperando su momento pueden derretirse, deformarse o fusionarse con el envoltorio hasta convertirse en una nueva especie. Las bebidas también pueden deteriorarse o dejar olores difíciles de olvidar. Además, algunos estudios han observado una mayor liberación de microplásticos en el agua cuando las botellas de plástico se exponen durante tiempo prolongado a temperaturas elevadas. Si tienes dudas, consulta siempre las condiciones de conservación y, ante la duda, llévatelo contigo.

Gafas, cosméticos, aerosoles y objetos pegados al salpicadero

El sol también pasa factura a objetos menos evidentes:

  • Las monturas de plástico pueden deformarse y los tratamientos de algunas lentes deteriorarse con temperaturas elevadas.
  • Los cosméticos, las cremas solares y los bálsamos labiales pueden cambiar de textura, separarse o perder estabilidad. En los recipientes presurizados —como desodorantes, lacas o protectores solares en aerosol—, el calor aumenta la presión interior, por lo que nunca deberían quedarse expuestos al sol.
  • También conviene retirar soportes de móvil, ventosas, adhesivos, tarjetas de plástico y pequeños accesorios apoyados sobre el salpicadero. El calor puede ablandar pegamentos, deformar piezas y dejar esa marca pegajosa que parece poca cosa hasta que intentas quitarla.
  • Y cuidado con los mecheros: aunque sean pequeños y estén olvidados en un rincón, contienen gas inflamable y no deben permanecer en un vehículo sometido a altas temperaturas.

Una precaución adicional con los objetos de valor

Aunque en nuestros parkings de Barajas y El Prat disponemos de vigilancia las 24 horas y control de accesos, la recomendación más prudente sigue siendo no dejar dentro y a la vista documentación innecesaria, llaves de casa, tarjetas, dispositivos electrónicos ni otros objetos de valor. Si no los necesitas durante el viaje, estarán mejor en casa; y no bajo una chaqueta en el asiento trasero.

Cómo reducir el efecto del sol mientras estás de viaje

La medida más eficaz es sencilla: retirar del coche todo lo que sea sensible al calor. Para lo que forma parte del propio vehículo, estas precauciones ayudan a limitar la exposición:

  • Coloca un parasol delantero: reduce la radiación directa sobre el salpicadero, el volante y las pantallas. No evita que el habitáculo se caliente, pero sí protege las zonas que reciben el sol de frente durante horas.
  • Busca una plaza cubierta o protegida: en aparca&go disponemos de plazas cubiertas limitadas. Puedes seleccionar esta opción (siempre que queden plazas disponibles) en el proceso de reserva.
  • Deja las pantallas y accesorios fuera del sol directo: guarda soportes, cables y dispositivos en casa. Si algo debe quedarse, evita el salpicadero y comprueba antes las indicaciones de conservación del fabricante.
  • No confíes en dejar las ventanillas entreabiertas: una pequeña apertura no impide que el interior alcance temperaturas elevadas y añade un riesgo de seguridad innecesario. Para una estancia de varios días, mejor coche cerrado y objetos sensibles fuera.

Una última comprobación del habitáculo y el maletero

¿Crees que lo tienes todo controlado? ¿Que no hay nada en tu coche que te comprometa? Compruébalo de nuevo. No te cuesta nada:

  • Guantera: documentación, medicamentos, objetos de valor, chicles, caramelos o chocolatinas.
  • Bandeja del salpicadero: power banks, gafas de sol.
  • Portavasos: botellas, cigarrillos electrónicos.
  • Asientos traseros: bolsas olvidadas, auriculares, cargadores, botellas de agua.
  • Maletero: comida, equipaje de mano que decidiste no facturar.
  • Bajo los asientos: la categoría técnica es: sorpresa.

Dejar bien preparado el coche también ayuda a viajar más tranquilo

Vaciar el coche antes de dejarlo varios días en el aeropuerto no es un protocolo obsesivo. Es el equivalente a comprobar que has cerrado bien la puerta de casa: una tarea breve que evita que la duda se cuele en el equipaje.

Tres minutos de revisión antes de cerrar y el viaje empieza con otro ánimo. Uno más seguro. Uno más tranquilo. Uno más redondo. ¿Trabajamos en equipo? Tú te encargas de retirar lo que no debería quedarse dentro. Nosotros, de custodiar el coche mientras estás fuera. Así, a la vuelta, la única sorpresa pendiente debería ser decidir quién conduce. ¡Eso sí es tener un viaje redondo!

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